Emergencia habitacional: m谩s preguntas que respuestas

Desde que comenz贸 la administraci贸n del Presidente Mujica se hizo fuerte 茅nfasis en la necesidad de desarrollar un Plan de Emergencia Habitacional capaz de responder a una seria crisis de acceso a la vivienda para importantes sectores de nuestra poblaci贸n.
No dudamos que se trata de una prioridad indiscutible. Una evaluaci贸n seria y honesta permite concluir que en Uruguay hace casi una d茅cada que no existe una pol铆tica de acceso a la vivienda en sentido estricto. Entre el 2000 y 2005, durante el 煤ltimo gobierno colorado, el Banco Hipotecario se desplom贸 y las acciones desplegadas por el Ministerio de Vivienda fueron muy acotadas debido a la descomunal crisis financiera que afect贸 al pa铆s desde fines de 2001. El programa de regularizaci贸n de asentamientos irregulares fue un estrepitoso fracaso y los asentamientos irregulares se multiplicaron en todo el pa铆s, concentr谩ndose fundamentalmente en la zona metropolitana.
Sorprendentemente, durante la pasada administraci贸n del Frente Amplio, a pesar de la bonanza econ贸mica, no se desarrollaron esfuerzos sistem谩ticos que permitieran hablar de la existencia de una pol铆tica de vivienda. Es ciertamente una de las 鈥渁signaturas pendientes鈥 de la administraci贸n V谩zquez.
La reestructura del BHU y la creaci贸n de la Agencia Nacional de Vivienda insumi贸 a la conducci贸n gubernamental casi todo el per铆odo de gobierno, sin que se hayan dise帽ado o impulsado planes o acciones concretas de respuesta a la dificultad de acceso a la vivienda. Entretanto, los asentamientos irregulares continuaron reproduci茅ndose agravando la situaci贸n preexistente.
Por lo tanto, estaba en 鈥渓a tapa del libro鈥 que una nueva administraci贸n deb铆a tomar este tema en profundidad y convertirlo en una de las prioridades pol铆ticas del per铆odo. Es por ello que el anuncio realizado nos pareci贸 muy pertinente y oportuno.
Sin embargo, han transcurrido ya casi cinco meses desde que el nuevo gobierno asumi贸 y la informaci贸n que ha trascendido sobre las caracter铆sticas de esta propuesta ha sido difusa, confusa y contradictoria.
Se ha dicho que este programa se llamar谩 JUNTOS y que responder谩 a un enfoque integrado que buscar谩 articular diversas pol铆ticas, en la medida que no se tratar谩 solo de una resoluci贸n del acceso a la vivienda, sino de la construcci贸n de una red de apoyo social que busca la integraci贸n social en un sentido amplio y abarcativo.
Por supuesto, nadie puede estar en desacuerdo con este planteo general; sin embargo por m谩s que sea muy compartible, no deja de ser un conjunto de afirmaciones muy generales que est谩n lej铆simos de considerarse una pol铆tica concreta.
Para completar la sensaci贸n de incertidumbre se ha informado en estos d铆as que la Ley de Presupuesto no incluir谩 partidas para implementar el Plan de Emergencia Habitacional porque este se financiar谩 con colaboraciones y donaciones de empresas y particulares. Si esta fuera realmente la idea sobre las fuentes de financiamiento del plan, este ser谩 a todas luces impracticable y estar谩 destinado al fracaso o, como mucho se aspirar谩 a dar una respuesta d茅bil y acotada a un peque帽o grupo de familias con un mero valor testimonial.
Nadie duda que un proceso de integraci贸n social implica un enfoque multisectorial que no alcanza solo con resolver el acceso a la vivienda; pero no menos cierto es que la respuesta habitacional es imprescindible y que requiere de una disposici贸n de recursos muy significativa para lograr un impacto relevante que revierta el enorme deterioro ambiental y habitacional en el que hoy vive casi el 10% de la poblaci贸n. La recuperaci贸n de la integraci贸n requiere ineludiblemente de una plataforma f铆sica adecuada en la que los grupos familiares puedan sentirse cobijados y amparados; la disposici贸n de una vivienda adecuada es un 鈥減iso m铆nimo鈥 ineludible.
Ser铆a tremendo para nuestro pa铆s que transcurrieran otros cinco a帽os sin poder revertir la enorme crisis habitacional existente. Entretanto seguir谩n multiplic谩ndose los asentamientos irregulares con su pesada carga de exclusi贸n social.